Pez Mandarín - Synchiropus splendidus


pez mandarín

El pez mandarín o el gobio mandarín siempre ha sido un clásico y uno de los peces habituales que podemos observar en los acuarios de acuaristas avanzados y principiantes.


Sin duda es uno de los peces llamativos por su forma, coloración, belleza, elegancia y hábitos de caza, por lo que he querido darle unas líneas a este pez, principalmente para quienes inician en el pasatiempo y por que en el chat de la Asociación Costarricense de Acuariofilia Marina, hace unas semanas, una compañera estuvo consultando por este agraciado pez.


El Synchiropus splendidus o simplemente mandarín es originario del archipiélago Indoaustraliano y del Pacífico occidental. Para nuestra alegría ya es uno de los muchos peces ornamentales marinos que se reproduce en cautiverio y que son, bajo esa condición, los que recomendamos adquirir.


Es un pez que de ordinario puede alcanzar una talla de unos ocho centímetros en nuestros acuarios y excepcionalmente no se extrañen que llegue a los 10 centímetros. Por su parte, el Synchiropus Picturatus o mandarín moteado es un poco más pequeño, por los 5 centímetros. Este último también tiene los mismos hábitos alimenticios y hábitat natural.


Synchiropus Picturatus
Synchiropus Picturatus

El pez mandarín forma parte de la familia Callionymidae que está compuesta por unos 20 géneros y 190 especies. De entre los géneros, el Synchiropus es el que agrupa los dos mandarines que antes les hemos referido. Algo muy interesante, que quienes han sufrido episodios de ich podrán acreditar, es que este parásito casi no les afecta y ello es porque en lugar de escamas poseen una piel fuerte y viscosa que no solo los protege bien, sino que, a su vez emana un olor y sabor desagradable que los protege de depredadores y por ello nunca los vemos mayormente preocupados cuando nos arrimamos a los cristales a observarlos, simplemente no se sienten amenazados.


Esta baba, como la de los otros peces, es producida por una glicoproteína llamada mucina,

que se produce en las células glandulares y se vuelve viscosa cuando se mezcla con agua. Gracias a ella el pez cuenta con componentes que coadyuvan con su inmunidad por medio de propiedades antibacterianas, antiparasitarias, antifungicidas y actúa como barrera física y química entre el pez y el medio.


Por las noches el pez usa esta mucosidad o baba para envolverse y así proteger su olor corporal de depredadores.


pez mandarín

Otro dato interesante que podemos observarles en el acuario es que a diferencia de otros peces, estos no utilizan su aleta caudal para nadar, así que los vemos desplazarse más lentamente usando solo sus aletas pélvicas.


En lo que respecta a su alimentación, que es lo que hace el reto de tenerlos en los acuarios no maduros, es que se alimentan de pequeños crustáceos y gusanos que encuentran en el acuario.


Salvo los mandarines reproducidos y criados en cautiverio no es fácil que acepten el alimento congelado, los que provienen de la vida silvestre puede que nunca lo acepten o bien, duren varias semanas si es que lo llegan a hacer. Es por ello mi recomendación de comprar principalmente los reproducidos en cautiverios, fuera de que estarán más acostumbrados al contacto con el hombre y los acuarios.


Synchiropus splendidus

Este tema de la alimentación es su principal obstáculo para tenerlos en nuestros acuarios, pues realmente no son peces sensibles a enfermedades u otros problemas, más sí, a darles su correcta alimentación.


Si el acuario no está lo suficientemente maduro podría llegar a morir de hambre en un corto tiempo. Ya para cuando le veamos un hundimiento visible en el vientre la situación para ese pez será muy complicada en cuanto a sus posibilidades para sobrevivir.


Cuando lo compre en una tienda evite a toda costa aquellos individuos que se les aprecie esta situación.


Si el acuario no está maduro o la presencia de microfauna es complicada, por tener un acuario sin sustrato, con poca roca, sin refugio, lo ideal es adquirir sólo ejemplares reproducidos y criados en cautiverio para tener la certeza que aceptarán la comida congelada y deberán alimentarse varias veces al día.


danza del Synchiropus splendidus

Mantener estos peces en pareja en nuestros acuarios, no es lo recomendable, aunque es toda una experiencia ver su apareamiento. No es recomendable pues afecta su esperanza de vida.


Al apareamiento del S. splendidus, así como el de otros animales y peces, se le llama "poliginandria", lo que significa que dos o más machos se relacionan de forma exclusiva con dos o más hembras, sea que el grupo de machos comparte al grupo de hembras, donde más que una promiscuidad es un método cooperativo de cría. En estos peces el desove se produce a intervalos semanales durante varios meses y la época del año puede variar y no es fija como en otros peces (Delbreek,1989).


En un acuario con parejas, la disposición para el apareamiento no puede distribuirse entre diferentes parejas, lo que puede provocar un estrés muy fuerte que podría ser uno de los principales factores por los que el pez alcanza una expectativa de vida de 2 a 4 años cuando en la naturaleza es de 10-15 años.


Los ejemplares conservados individualmente al no poder aparearse sí alcanzan en nuestros acuarios una mayor expectativa de vida que suele andar por los 8 a 10 años.


Por esta razón es que recomiendo no mantener parejas, más si el acuario es pequeño y su tenencia compromete la microfauna para mantenerles una adecuada nutrición.


Ahora, si el acuario es grande, maduro y no se compromete la microfauna, el acuarista podría valorar tener un macho con varias hembras.


Synchiropus splendidus

Lo que sí debe evitar el acuarista en todo momento es mantener dos machos de la misma especie en el acuario. Por lo menos la experiencia negativa es abundante y sobradamente comentada en foros y grupos. El resultado siempre será la muerte del macho más débil.


A esta altura no me extrañaría que ya se estén preguntando ¿existe algún dimorfismo sexual que nos permita diferenciarlos?


Lamentablemente la diferenciación de los sexos nos es tan fácil en los mandarines juveniles que podemos conseguir en los reproducidos en cautiverio, pero cuando ya son maduros sexualmente es muy fácil, el macho tiene una primera espina dorsal claramente más larga (también llamada bandera) que está ausente en las hembras.


Como ya apuntaba, observar el apareamiento es una experiencia, una danza que concluye en el desove.



Cuando el acuarista tiene una pareja sexualmente madura que ha recibido una buena nutrición y se mantiene en un acuario estable, en buenas condiciones, tarde o temprano se sentirá cómoda para aparearse y desovar.


Todo iniciará unos 30 minutos antes de que se apaguen las luces, el acuarista observará que la pareja de mandarines se retirará del sustrato, las rocas y se ubicará en "aguas abiertas". El macho particularmente excitado aleteará descontroladamente sus aletas pectorales e incluso podría “picotear” el cristal del acuario durante las pausas del desove. Por el contrario, la hembra suele estar bastante más relajada y tranquila. A una media altura del acuario ambos peces empiezan a subir juntos a la superficie del agua, el macho ligeramente un poco por debajo de la hembra. Ya hacia la superficie estarán uno al lado del otro y luego vientre con vientre. Esta danza repetitiva ocurre al menos 30 veces hasta que se produce el desove cuando la iluminación se apaga por completo.


Si tienes un hermoso pez mandarín disfrútalo mucho y dale sus condiciones ideales.

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