top of page

Metales pesados

Actualizado: 3 jun 2021


metales pesados acuario marino

El sábado pasado en el programa radial, Acuariofilia Marina, que se emite por Radio Monumental 93.5 FM en Costa Rica, tuve el gusto de conversar, junto con mi compañero de programa, Ricardo Calvo, con la doctora Anastazia Banaszak quien es investigadora en la Unidad Académica de Sistemas Arrecifales de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde trabaja en la reproducción sexual de corales y durante dicha conversación ella nos comentaba su perspectiva sobre el aporte fundamental de la acuariofilia marina para la investigación en la preservación de los arrecifes coralinos.


Nos decía lo expertos que somos los acuaristas en preservar con éxito los corales y reproducirlos en nuestros acuarios, en nuestras casas y como ello no solo generar ciencia sino también, experiencias que hoy permiten investigar los corales en los laboratorios para encontrar claves de sus preservación.


Pero mi experiencia sobre el rol de la acuariofilia y sus aportes no se reduce a este programa de radio, ya en el pasado había tenido el honor de entrevistar a Charlie Veron (John Edward Norwood Veron) el Charles Darwin de los arrecifes coralinos quien reconoce igual valor a nuestro pasatiempo para garantizar el futuro de los arrecifes.



También, por medio de la Asociación Costarricense de Acuariofilia Marina he tenido la oportunidad de colaborar con los estudiantes e investigadores del laboratorio de corales del Centro de Investigaciones en Ciencias de Mar y Limnología, CIMAR, de la Universidad de Costa Rica quienes ven el valor de nuestra experiencia en el pasatiempo.


Todos estos ejemplos y muchos más que hay alrededor del mundo, suceden pues cuando estos investigadores o científicos de los arrecifes coralinos, observan nuestros acuarios quedan fascinados y sorprendidos del éxito que tenemos los aficionados en la conservación y reproducción por fragmentación, mayormente, de los corales.


Aún cuando nosotros mismos a veces no comprendemos el valor de nuestro extraordinario éxito, que implica sostener artificialmente en un entorno cerrado un arrecife coralino que depila constantemente elementos o puede ser contaminado fácilmente por dosificaciones incorrectas, y aún más allá, depende de muchísimos factores adicionales para ese éxito, como por ejemplo la garantía de fluido eléctrico, control artificial de temperaturas, máquinas electrónicas y electromecánicas que requieren frecuente mantenimiento, pasan por desgastes, fallan, pero también dependemos del equilibrio y balance biológico que debemos construir y mantener en el ecosistema, dar una iluminación artificial que tiene su punto justo al que debemos llegar, hacer un manejo nutricional por buenos alimentos, control de nutrientes, plagas y pestes, buenas prácticas, control de errores, etc.

En resumen, la posibilidad de un fallo costoso siempre está sobre la mesa y cuando sucede, en algunos casos podemos encontrar nuestro error y en otras oportunidades nunca sabremos qué causó el problema o el colapso del acuario.


Por dicha en esta evolución acelerada del pasatiempo, que hemos visto en los últimos años, nos han llegado mejores herramientas y una de ellas han sido los análisis ICP que nos ha ayudado en encontrar respuestas a fallos o colapsos del acuario que antes no tenían explicación.


Conozco varios acuarista que han comprado, llenos de ilusión, acuarios de segunda mano, pero han sufrido permanentemente en lograr un acuario estable pues no sabían que en ese acuario se habían tratado peces con fuertes dosis de cobre que quedaron atrapadas entre la silicona y no es hasta que han realizado su primer ICP que se han llevado la gran sorpresa de que hay cobre en sus acuarios en concentraciones peligrosas y comprenden con ello la razón de sus problemas.

Recientemente me sorprendí al revisar un test de ICP cuyo dueño me pidió le diera una mirada, nunca había visto un test con tanta cantidad de metales pesados por lo que pensé que era oportuno hablar un poquito de este tema, pues para algunos de estos metales pesados, de carácter de oligoelemento son esenciales, pero aplica bien el dicho que dice ni tanto que queme al santo ni tan poquito que no lo alumbre y sólo por medio de un análisis ICP podemos llevar control de sus valores en el acuario.


¿Qué son los metales?


Metales pesados acuario

Los metales pesados son un grupo de elementos químicos que exhiben propiedades metálicas y las definiciones pueden estar vinculadas a su número o peso atómico, a alguna de sus propiedades químicas o de toxicidad, a su número de orden en la tabla periódica o bien en su densidad. Realmente no existe una definición consensuada y a hoy la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada a registrado hasta 38 diferentes definiciones.


Si se trata de su densidad, serían aquellos cuyas densidad es por lo menos cinco veces mayor a la del agua o bien cuando esta es mayor a los 5 gramos por centímetro cúbico y por debajo de esta densidad serían metales livianos.


Por su peso atómico sería un elemento químico comprendido entre cobre que tiene 63.55 amu (unidades de masa atómica) y el Mercurio que tiene un peso atómico de 200.59 amu.


En fin, en términos muy generales podemos decir que un metal pesado se refiere a cualquier elemento químico metálico que tienen una relativa alta densidad y es tóxico o venenoso en concentraciones bajas.


No obstante, algunos metales pesados, aún con la etiqueta de tóxicos, son indispensables para la vida, para procesos enzimáticos como el cobalto, el zinc, molibdeno, el hierro, níquel, cobre, cadmio, estaño, entre otros. En el caso de los que son esenciales, aún así estos pueden ser peligrosos pues tienden a bioacumularse por lo que su regulación es fundamental en el organismos biológico a fin de que no se almacene más rápido de lo que es usado.


Por supuesto, a como existen metales pesados que biológicamente son esenciales hay otros que no lo son.


Indistintamente de si son o no esenciales, si los ranqueamos del más tóxico al menos tóxico en primer lugar estaría el cobalto, luego el aluminio, el cromo, el plomo, el níquel , el zinc, el cobre, el cadmio y luego el mercurio; claro, existen otro tóxicos pero en un ranqueo estos serían los que encabezan la lista .


Entre los más conocidos, dentro de nuestro pasatiempo, estaría el cadmio

cromo, hierro, cobalto, cobre, lantano, manganeso, molibdeno, níquel, zinc, cadmio y estaño.


Siendo que los metales pesados son una parte esencial de la corteza terrestre no es extraño que estén presentes en el océano por la actividad propia de la tierra o bien por actividades antropogénicas.


metales pesados acuario

Los organismos marinos tienen diferentes umbrales a los diferentes metales e incluso entre las mismas especies de organismos hay diferentes umbrales a diferentes niveles de concentraciones y cuando se cruza ese umbral resultan tóxicos y hasta mortales para la vida. Dentro de las acroporas unas pueden tolerar más y otras tolerar menos el manganeso, por ejemplo, y las que menos lo toleran a su vez pueden ser más resistentes a otros metales pesados que aquellas que toleran mejor el manganeso.


Como oligoelementos algunos son esenciales e indispensables para procesos vitales en las células, pero llegan a ser tóxicos si están por encima de ciertas concentraciones.


La concentración de los iones de los metales pesados se mide por microgramos por litro, así que es fácil comprender cómo estos pueden desencadenar, por un lado la muerte o deterioro de nuestros invertebrados o bien, por otro lado una extraordinaria calidad de vida, como la que puede recibir una goniopora o una alveopora cuando el manganeso está en su rango ideal, pues como ya apunté, mucho de estos metales pesados tienen funciones biológicas vitales como oligoelementos, pero también sucede lo contrario, son capaces envenenar y causar muerte y tenemos otros metales pesados que no cumplen, por lo menos a la fecha, algún rol de utilidad para los procesos fisiológicos, como el caso del plomo y el mercurio.


Los que constituyen oligoelementos esenciales lo son hasta ciertos niveles, excedido ese nivel se vuelven altamente tóxicos, como es el caso del cobre que es fundamental para las plantas y animales, pero se convierte en mortal cuando está por encima del valor correcto. Otro ejemplo sería el cobalto que es un componente vital de las moléculas orgánicas.


En experimentos con Acropora pulchra se encontró que cuando el cobalto está por debajo de los 38 microgramos por litro la mortalidad de esta acropora era baja, pero a dosis de 1.547 microgramos por litro se alcanzaron tasas del 20% de mortalidad a las 96 horas de exposición y el resto de Acroporas pulchra que no murieron a esas 96 horas mostraron signos serios de estrés.